El Rey la ha liado parda


“Españoles, hijosdeputa todos. ¿Queréis que pida perdón? ¿Sí? ¿QUERÉIS QUE PIDA PERDÓN? Pues sí, perdón debería pedir por largarme a Botsuana acompañado de una jamelga de 46 años en lugar de una ninfa del semen en edad pre-escolar. ¿Qué fue de la majestuosa época en que el rey de España tenía derecho de pernada? ¡Y además el safari fue regalo de un moro! Menuda imagen doy. No me extraña que a los españoles nos tomen por el pito del sereno hasta los argentinos.”

“Y os pido perdón por haber ocupado las portadas de los periódicos con mis fotos de cacería y mi nieta con el jersey del elefante y el tontaina de Froilán con la pata coja. Qué risas a costa de la Casa Real Española, eh. ¿Acaso hubieseis preferido llorar con la crisis que jode a este país de mierda o el paro que se os come vivos o las derrotas del Barça y el Madrid? Pues callad la put...”

- JUAN CARLITOS, ¿QUÉ HACES?

- Errr... nada, Sofía... nada.

- ¿Nada? Pues a mi me parece que estás escribiendo una carta para vacilar a los españoles. ¿Es que no has aprendido nada? Anda, sal, que están los señores de la prensa esperándote.

[Salen el rey y la reina de España. La calle está llena de periodistas. Juan Carlos I anda cabizbajo y hace pucheritos.]

- ¿No tienes nada que decir a estos señores, Juancarlitos?

- Mmmmm... no...

- Va, no me seas vergonzoso, eh. O si no tendré que darte una zurra en el culito. Bueno, eso si recuerdo donde tienes el culo, porque ahora ya hace tantos años que no... bueno, JUAN CARLITOS, JODER, discúlpate ya.

- Vale, vale... esto... que bueno, que he echao un poco de plomo con pólvora encima de... de un dromedario... no, paquidermo... no, paquidermo no, no sé lo que era... y lo he echado, ¿sabes? Y ha hecho una reacción internacional que lo flipas, ha empezao a salir republicanos rojos por ahí y... ha afectao a la gente... vamos, que la he liado parda.

- ¿Nada más que añadir, Juan Carlitos?

- N... no...

- ¿Seguro?

- S-sssí... bueno... que lo siento mucho, me he equivocado... no volverá a ocurrir.

- Muy bien, Juan Carlitos. Ahora límpiate los mocos y despídete de estos señores.

- Adiós...

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