
La lista de las catástrofes que le han ocurrido a Fernando Alonso este domingo en el Gran Premio de Hungría nos llevan a sospechar que el Nano sufre una extraña metamorfosis que le está convirtiendo en el afamado gafe y notable piloto Carlos Sainz.La lista es, desde luego, abrumadora: cuando va líder de la carrera, después de haber hecho pole, entra en boxes y le ponen mal la tuerca de la rueda. Sale a pista y pierde la rueda. Le cambian la rueda, y un fallo en la bomba de gasolina le obliga a abandonar (aunque sus mecánicos le gritaban «por Dios, ¡trata de arrancarlo!»). Lewis Hamilton, su archienemigo, gana el gran premio. Y para terminar, la FIA sanciona a Renault por actuar de forma deliberada contra la seguridad de la carrera, por lo que el equipo no podrá correr el próximo Gran Premio de Europa, en Valencia.
«¿Qué será lo próximo?», se pregunta un abatido Alonso. «¿Que hagan a Hamilton hijo adoptivo de Asturias? ¿Que Raquel me deje por Raikkonen?»
Por su parte, los mecánicos del equipo, capitaneados por el famoso Tuercas, han explicado que estas son cosas que pasan, que ellos ya le dijeron a Alonso que recogiera el coche en un par de días que se lo dejaban niquelao, que hubieran podido pedir la pieza buena a la central, pero, claro, con estas prisas, no puede ser.
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